Muchos detectores usan tonos múltiples (por ejemplo tres: alto, medio y bajo) o niveles de volumen (bajo/medio/alto) para indicar diferentes tipos de metal y ayudar a diferenciarlos durante la búsqueda. Estos tonos facilitan identificar objetivos sin depender solo de la lectura visual.
En los resultados aparecen metales como oro, plata, latón, aluminio, hierro y acero; varios modelos también citan cobre, níquel y zinc.
La profundidad declarada varía según el modelo: varios indican detección alrededor de 4–5 pulgadas y algunos hasta 10 pulgadas; en conjunto el rango mostrado es aproximadamente de 4 a 10 pulgadas.
Los modelos usan distintos sistemas según el diseño: es común encontrar detectores que funcionan con 2 pilas AA alcalinas, algunos con dos baterías de 9 V y al menos un modelo que indica una sola batería de 9 V.
Muchos modelos incorporan pantallas LCD retroiluminadas que muestran modo, identificación de objetivo (target ID), profundidad estimada e indicador de batería. También suelen incluir control de sensibilidad, volumen, entrada para auriculares y, en algunos casos, botones resistentes al agua.