Están pensadas principalmente para superficies duras y no porosas. Entre las superficies mencionadas con frecuencia figuran encimeras, madera terminada, granito sellado, vidrio, acero inoxidable, otros metales, plástico, electrodomésticos y, en algunos casos, superficies de contacto con alimentos y juguetes.
El tiempo de contacto varía según la fórmula y el patógeno objetivo; por eso siempre hay que seguir la etiqueta del producto. En muchas indicaciones se pide que la superficie permanezca visiblemente húmeda durante 4 minutos para desinfectar. En algunos casos específicos (según la etiqueta) se citan tiempos más cortos —por ejemplo 15 segundos— para eliminar ciertos virus.
Las advertencias comunes incluyen mantener fuera del alcance de los niños, no ingerir, evitar el contacto con los ojos y enjuagar si ocurre contacto ocular. También se indica que pueden causar irritación ocular moderada y recomiendan lavar las manos después de su uso. En cuanto a eliminación, varias etiquetas advierten no tirar las toallas por el inodoro y seguir las instrucciones locales de desecho.
Existen presentaciones diseñadas para transporte y uso puntual, como paquetes pequeños y sobres de viaje. En los ejemplos aportados aparecen paquetes portátiles de 9 y 10 unidades, así como otros formatos compactos pensados para viaje.
Varias descripciones advierten no usar las toallas en madera sin terminar y en superficies porosas. Como las recomendaciones pueden variar según la fórmula, conviene revisar la etiqueta del producto antes de usarlo en otros materiales sensibles.